Primer día de clases del 2006-1. No se suponía que debía ser la primera clase del nuevo ciclo. El horario decía que habría algo antes pero no fue así.
Eran minutos antes de las 2 p.m. y no tenía la certeza del salón en el que sería la clase, por lo que fui a verificar en las computadoras pero el tiempo pasó muy rápido, salí corriendo y llegué un poco tarde a la clase.
Busqué un lugar, me senté, estaba perdido y no entendí las primeras explicaciones, hasta que la profesora dijo: “Formen grupos de 4″.
A mi alrededor no había casi nadie, no tenía con quién formar grupo. De pronto vi a alguien que había conocido el año anterior y me dijo para formar grupo con él y su amigo. Bien, ya éramos 3, pero faltaba alguien. Para ese momento ya casi todos los grupos estaban completos, así que le dijimos al asistente que solo éramos 3.
Al poco rato, el asistente aparececió con ella. Habían desintegrado su grupo porque tampoco estaban completos y ella llegó al nuestro. Era un poco más alta que yo, de cabello negro, delgada, amable. Durante el trabajo que nos mandaron a hacer apenas cruzamos un par de palabras, la clase acabó y se fue tan de improviso como llegó.
Ese día no pensé que ella sería tan importante para mí. Imagino que este tipo de cosas suceden en el momento menos esperado.

